viernes, 23 de marzo de 2018

Pon tus peroneos en forma y gana estabilidad

¿Dolor lateral en la cara externa del tobillo (detrás del maleolo, el hueso que sobresale) que se extiende hacia la parte superior de la pierna? Puede que sufras tendinitis o sobrecarga de los peroneos, dos músculos que se insertan por un lado en la cabeza del peroné, discurren lateralmente por la pierna para terminar en el primer metatarsiano (dedo gordo) el peroneo largo y en el quinto (dedo meñique) el peroneo corto. Sus tendones ayudan a rotar el pie en todas las direcciones y a estabilizar el tobillo. Generalmente las causas de esta lesión en corredores suelen estar asociadas a la falta de fuerza y flexibilidad. Ten en cuenta que cada vez que tu pie toma contacto con el suelo la presión que recibe equivale a unas tres veces tu peso corporal. Si corres demasiado sin trabajar regularmente la estabilidad del tobillo que proporcionan estos músculos entre otros, se debilitarán progresivamente hasta causarte dolor o inflamación.
La buena noticia es que es fácil de corregir con un poco de fuerza de voluntad, paciencia y reorganización de tu tiempo de entrenamiento. Desde Running Mothers abrazamos la máxima de “para correr más, hay que correr menos”. Es decir si quieres progresar en tu entrenamiento y seguir disfrutando al correr, dedícale un poco más de tiempo a trabajar la fuerza y la flexibilidad aunque sea a costa de hacer menos kilómetros. Aquí te dejamos nuestros consejos:

·     Dedícale 5 minutos diarios o en días alternos a hacer ejercicios con bandas elásticas, hacia arriba-abajo-laterales. En este vídeo te mostramos uno de eversión para fortalecer el peroneo largo. El corto se fortalece con la flexión dorsal del tobillo (acercando los dedos de los pies hacia ti). 5-6 repeticiones por cada posición, manteniendo la contracción 5-6 segundos y otros tanto recuperando. Es importante que la resistencia sea suave o media y que se mantenga constante.

    
·       En tu sesión de fuerza semanal incluye un ejercicio de elevación de talones con peso (3kg son suficientes) en un escalón. Sube con dos pies y baja muy despacio sobre uno solo.
·       Corre en terrenos irregulares blandos (pinar, hierba, tierra o barro) y evita el asfalto
·       Camina descalzo por casa, arena, hierba
·       Ten cerca de tu pie en casa o en la oficina, una pelota de goma con pinchitos suaves para masajearte los pies.
·       En la cama, antes de levantarte, eleva los pies hacia el techo y rota los tobillos 10 veces hacia fuera y 10 hacia dentro para activarlos.
·       Chequea el estado de tus zapatillas de entrenamiento.



martes, 13 de marzo de 2018

Lanzadoras que apuntan lejos

María Barbaño entrena martillo 4 horas diarias de lunes a domingo. Lo compatibiliza con sus estudios de fisioterapia. Su gran motivación de la temporada es mejorar su registro de 62,98m y estar entre las tres primeras del campeonato de España. Le apasiona esta especialidad del atletismo tan poco conocida, en particular entre las mujeres. Puri Durante es funcionaria y entrena cuatro días a la semana a las órdenes de Jesús Durán, entrenador referente del martillo en España: “empecé con 50 años porque correr nunca se me dio muy bien y decidí unirme a un grupo de lanzadores porque el tipo de entrenamiento se adecuaba más a mis capacidades”. Compite en martillo y peso con su club, el Moratalaz, donde siempre está en el podium. Jorge Gras es entrenador de lanzadores en el C.A. Majadahonda: de los 20 lanzadores que tiene en sus filas, sólo 4 son mujeres, una de ellas, Tania Jiménez, cuarta nacional cadete. Alicia Martín Berlanas otra gran lanzadora y amiga quien vino desde Cebreros a apoyar la causa que no era otra sino la de dar a conocer esta especialidad con un entrenamiento especial dirigido a mujeres promovido por el club Running Mothers Las Rozas dentro del programa de actividades de la XXVII Semana de la Mujer de la Concejalía de Mujer de Las Rozas. Todos los citados no dudaron en acudir a la pista de Navalcarbón (Las Rozas) desafiando el frío viento, a enseñar a todas las que quisieron venir los fundamentos de los lanzamientos de martillo y peso. Todo un descubrimiento para la mayoría de ellas. Creemos que hay mucho atletismo que disfrutar más allá de la carrera y los lanzamientos son una magnífica opción para que mujeres adolescentes o veteranas fuertes brillen y refuercen su autoestima disfrutando de un deporte que sin duda engancha. Desde aquí damos las gracias a todos ellos, (así como a la concejalía de deportes de Las Rozas), por ceder generosamente su tiempo, material y sabiduría a la noble causa del disfrute del deporte femenino.   

jueves, 8 de marzo de 2018

A propósito del maratón de Tokio…

En el rendimiento físico deportivo, la única ventaja de hacerse mayor es que una tiene más cabeza y es capaz de centrar mas el tiro en el objetivo. Si hemos entrenado coherentemente para el maratón podemos hacer un papel digno aunque sea en la otra esquina del mundo, en mi caso en Tokio. No todos los días le llega a una la invitación a correr uno de los “6 Majors” (Tokio es uno de los seis maratones icónicos en el mundo junto con Berlín, Londres, Chicago, NY y Boston). Y desde luego por organización, animación y recorrido, la capital nipona merece la distinción. La verdad es que correr un maratón está alcance de cada vez más gente aunque a mi me siga pareciendo una locura para hacer en ocasiones muy especiales donde se han de alinear algunos astros como intentaré explicar más abajo. Supongo que por eso en más de 35 años corriendo solo he hecho 7 y siempre que alguien me pide consejo al respecto intento disuadirle. El maratón es una prueba que exige tanto respeto como echarse a la montaña o al mar. Ahora bien, si la persona es persistente y decide asumir el desafío, la sensación de experimentar un maratón es la de recibir una increíble lección de vida. 

En mi caso, es como si en cada uno, me hubiera leído un libro sobre autoconocimiento y autoestima. En este caso, sabía que no iba a mejorar mi marca de hace dos años (Sevilla, 2h.58), además de porque me faltaba volumen de entrenamiento, porque el jetlag me pasaría factura: efectivamente empecé a correr 36 horas después de haber aterrizado a la una de la madrugada, según mi reloj biológico. La primera mitad del maratón la hice con las piernas y la segunda suplí la creciente tirantez de mis extremidades inferiores con la cabeza al tiempo que reajustaba drásticamente mi objetivo: ya no jugueteaba con la idea de bajar de tres horas, sino simplemente con terminar sin lesionarme. A veces era tal fuerza mental que me parecía flotar tranquila por encima de los restantes corredores ajena al dolor de mi acortada musculatura. Por primera vez no me preguntaba qué hacía yo allí ni nada similar y tomé prestada toda la energía que pude de los gritos de ánimo orientales-¡Gambare!- y de algunos incondicionales españoles, para concluir la prueba en 3h y 16 minutos.

Ahora, 10 días después comparto como atleta y como entrenadora con todo aquel que se atreva a leer este post mi humilde experiencia en forma de pautas que me parecen básicas para afrontar el reto de los 42.195m.

5 razones para NO correr un maratón:
·       Necesitas un presupuesto extra para comida, bebidas, suplementos vitamínicos o nutricionales (aunque sea geles levadura de cerveza o alga espirulina), fisioterapeuta, zapatillas, detergente y por supuesto para un regalo a tu sufrida familia que va a soportar estoicamente tu preparación.
·       Tendrás que renunciar a parte de tu vida social nocturna: si tienes más de 40, hay que reponer sueño los fines de semana y beber menos.
·       Habrá fricciones en tu relación de pareja debido a tu escaqueo en algunas labores domésticas (en especial las que implican agacharse tras una tirada larga); por otra parte tus hijos pensarán que eres una/un seta porque casi siempre estás cansada/o para jugar o te quedas dormida/o.
·       Te agobiarán los proyectos o largas reuniones laborales de las cuales tendrás que intentar escaquearte.
·       Necesitas más tiempo y no sólo para entrenar. Concretamente entre un tercio y la mitad más de lo que antes le dedicabas a recuperarte, a dormir, a comer y a pensar en todo lo anterior.

Si aun así decides seguir adelante…

10 puntos para alcanzar tu sueño (o al menos intentarlo):
·       Elige un entrenador/a para que te asesore con la planificación. Ponerte en manos expertas te aportará tranquilidad y confianza y te ayudará a marcarte un objetivo razonable.
·       Intenta involucrar a algún amigo/a para que te acompañe en las tiradas largas o que se turnen por tramos. Aunque es importante también entrenar sola/o, te animará entrenar acompañado
·       Comparte con tu familia, tuss compañeros de club, de correría o en redes sociales tus dudas, anhelos y experiencias para relativizar, pero confía en tu buen juicio: al final tomarás la decisión correcta.
·       No sobreentrenes. El 90% de la gente que prepara un maratón se pone nerviosa y falla alguna vez en esto, yo incluida.
·       Ten paciencia y evoluciona poco a poco. Huye de planes relámpago espectaculares. El entrenamiento es adaptación y en menos de cuatro meses es muy complicado preparase saludablemente.
·       Recuerda que el papel lo soporta todo y tu no. Si te sientes mal, estás agotada/o o con excesivo estrés, descansa y pasa página. Si entrenas en malas condiciones corres el riesgo de lesionarte: la energía sale del mismo saco y es limitada. Aprende a escuchar tu cuerpo.
·       No olvides que el descanso y la alimentación (por ese orden), son parte fundamental de tu planificación.
·       Si llegas al final de tu preparación, disfruta de la carrera: el maratón es la guinda del pastel, el premio al esfuerzo después de tantos meses de sacrificio.
·       Controla las variables que están a tu alcance; sabrás enfrentarte a las que no dependan de ti.

·       Confía en tu cabeza: gracias a ella estarás en la línea de salida y gracias a tu determinación, dedicación y disciplina terminarás con éxito si has entrenado bien.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Hablar al listón


El agitar incesante de los dedos de su mano derecha. Chasquear los dedos de la contraria y sonreír. Desplegar esa boca contenta siempre para desesperación de sus rivales. Ruth Beitia, 26 de sus 37 años entregados con pasión al atletismo, tiene muchos tics o gestos que le ayudan a concentrarse en la competición, como cualquier otro deportista de élite que se juega la gloria y el honor en escasos segundos. Ayer en el coloquio organizado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid nos enseñó a los afortunados asistentes su oro olímpico de Río que pueden ver todos los que se acerquen al Museo del Deporte, en Santander, su tierra, junto con el resto de sus medallas. De esta forma ella comparte con la afición que tanto la apoya sus triunfos.


Pero también nos habló la atleta más laureada de España, de los momentos amargos como cuando cambió su rutina de entrenamientos y tuvo que ver la final europea desde la grada, sola y con gafas de sol, recuerda con la voz quebrada. Ese fue su momento más duro. A partir de ahí dijo nunca más y ahí está disfrutando como nunca todas y cada una de las finales de todos los campeonatos. Medalla de oro en Río 2016, campeona de Europa en 2012, 14 y 16, mejor atleta del año europea en 2016, premio nacional del deporte. Entre otros títulos y galardones.

La presencia de Ruth en este acto no es casualidad puesto que está estudiando psicología. Y es que esta ciencia es el gran arma de la atleta cántabra que entrena la mente durante toda la temporada, una vez a la semana con su psicóloga que además viaja con ella a las competiciones. Cuando el declive físico es innegable, cobra importancia el poder de la cabeza: 50-50 dice ella, un equilibrio fundamental e inusual todavía en el atletismo español, donde todavía es un recurso poco explotado por los deportistas a diferencia de lo que sucede en Europa o EE.UU. La única española que ha saltado por encima de dos metros sueña con dedicarse a la psicología deportiva, pero todavía no ha llegado ese momento. Ahora ella disfruta como sólo puede hacerse desde la madurez, del premio a su perseverancia, a su duro trabajo, entrenando y compitiendo. Insistiendo en el mérito de contar con un equipo multidisciplinar ¿quién dijo que el atletismo es individualista? Entrenador, nutricionista, fisio, masajista, psicóloga, familia… la saltadora subraya el trabajo en equipo y el papel de la psicología como herramienta para ser autónoma. Para concentrarse y saltar. Desconectar y conectar entre intentos. Reforzar. Visualizar. Respirar para relajar. Acentuar lo positivo. No ver saltar a las tres competidoras previas. No acariciar el listón, su amigo. Técnicas llevadas a la excelencia por una mujer de altura, imprescindible para nuestro atletismo.
Ayer con Ruth, Diana (gracias por invitarme) y Marta, psicólogas deportivas y Running Mothers: un lujo estar rodeada de estas mujeres
 

martes, 10 de mayo de 2016

Fenómeno costumbrista


Contra toda lógica, el pasado domingo casi 21.000 mujeres cruzaron la meta de la Carrera de la Mujer de Madrid que registró 32.000 inscripciones (pero podían haber sido muchas más ya que se agotaron en menos de una semana). La cifra es admirable si se tiene en cuenta la intensa lluvia que apenas dio tregua durante la mayor parte de la mañana y que no  pudo con el entusiasmo femenino de todas las que allí estábamos por una causa u otra. Y es que no hay nada como tener una causa tan loable como la lucha contra el cáncer de mama para echarse a la calle. Las anchas calles del centro de la capital en el recorrido urbano más bonito posible se quedaban estrechas, sobre todo cuando los paraguas de muchas de las andarinas entraban en reñida competencia con las corredoras cuya agilidad y reflejos en los arriesgados regates harían palidecer a más de un futbolista. 

Algunas de las escenas presenciadas o relatadas por algunas de las 40 Running Mothers participantes no dejan lugar a duda: este encuentro socio-deportivo es mucho más que una carrera y desde luego tiene poco que ver con el resto de competiciones atléticas populares. Si en 2015 disfruté como nunca con apenas 5 ó 10 corredoras delante y Madrid se abría espectacular y sin coches a mis pies, este año lo viví no con menos intensidad, con miles de mujeres delante sin apenas sitio para poner el pie delante y pretendiendo correr ¡jaja! entre la enorme marea rosa que avanza lenta pero inexorablemente hacia su destino final: esa inyección de autoestima que provoca haber ayudado a alguien o haberse demostrado a sí misma que una puede ser capaz de correr o caminar 6,3 km. 

El entusiasmo popular de esta convocatoria que no ha dejado de crecer desde su creación en 2003 por el joven equipo de la editora de revistas Motor Press Ibérica hasta llegar a las 118.000 participantes en varias ciudades españolas en lo que es hoy el evento deportivo femenino más grande de Europa, se contagia y me anima a reflexionar sobre la evolución de esta “carrera” en cuyas primeras ediciones éramos apenas 800 corredoras hasta lo que quizás hoy podría denominarse desafío: ¿cuántas mujeres han empezado a hacer deporte gracias a la Carrera de la Mujer? No tengo la cifra, pero todos conocemos a algunas. 

Si hay un dato muy curioso: Paqui Moreno que figura en la clasificación general en la posición 9.668 invirtió una hora en completar el recorrido. Esto quiere decir que lo hizo a un ritmo de 10 minutos el kilómetro: es decir caminando a buen ritmo. Si tenemos en cuenta que hubo 20.737 participantes que finalizaron la prueba según la misma fuente, podemos concluir que las restantes 11.069 que entraron después lo hicieron también caminando a menor o igual ritmo. ¡Es decir más del 50%! Para desesperación de algunas de mis Running Mothers que pretendían al igual que muchas otras correr sin demasiadas alteraciones creyendo que se iban a respetar los cajones por tiempos: “pero si viene en el reglamento” se lamentan. “Pero ¿tu crees que ellas se lo han leído?” les respondo divertida. “A lo que no hay derecho es a que haya una fumando en el cajón Sub 35’…” y es que somos así: hay que tener paciencia ante el todavía escaso nivel de cultura deportiva de este bendito país. Y es que por poner un ejemplo que me parece elocuente, en el INEF de Madrid, creado en 1960 no hubo mujeres estudiando hasta 1977, para hacernos una idea.

Porque en ninguna carrera popular en la que siempre salen lógicamente los que más corren delante (casi siempre hombres), suele haber situaciones de chiste del tipo del que hace una experimentada a la novata que se pone en jarras a 30 metros de la salida: “Señora, esto va por tiempos… / Pues bonita yo llevo esperando aquí mucho tiempo, como una hora”. Y así seguro que habrá muchas más anécdotas. Porque otro dato curioso es la edad: en esta edición hubo un 63% (estimado) de participantes veteranas (mayores de 35) frente al 28% que tenían entre 19 y 34. Y otro dato para alegrarse: un 4% de adolescentes entre 12 y 15 años… atraídas por las ofertas de los patrocinadores probablemente, pero allí estaban moviéndose y pasándolo bien.
De mis amigas atletas, había muy pocas o las que iban ya sabían lo que había, pero ellas ya están enganchadas al deporte y saben que no es su evento tanto como el de las que empiezan a coger el hábito. Eso pensaba yo, según intentaba tranquilamente avanzar tras haber perdido a mi hija y amigas adolescentes entre la muchedumbre instantes antes de la salida hacia la cabeza de la carrer. Oía a mis espaldas que decían con cierta admiración: “Mira esta va a correr” ¡como si fuera excepcional y realmente lo era! y entonces me eché a reír, me relajé por completo entregándome a mi faceta más querida como corredora popular, la de animadora. Y es que la Carrera de la Mujer es mucho más que eso, es un amalgama social increíble que bajo ninguna otra circunstancia se mezclaría y que hay que vivir para creer: un canto a la diversidad femenina (¡con los hombres al margen por una vez!), y una válvula de escape para muchas que son el motor de sus familias. 

Un trozo de vida que a Velázquez seguro que le hubiera gustado pintar desde algún balcón de la calle Princesa.







martes, 19 de abril de 2016

Animales sociales


Cada uno tenemos lo que algunos llamamos nuestra “zanahoria” a la hora de correr: esa motivación para esforzarnos y llegar más lejos de lo que imaginábamos. En el caso de los que corremos es individual, pero puede ser compartida ya que somos gregarios por naturaleza. Esto nos los explica mejor Salomé de Diego, psicóloga especialista en rendimiento: “en un grupo primero se contagian las emociones y luego los comportamientos, en lo que se denomina inteligencia social”. Y funciona de la siguiente forma: compartir experiencias activa las neuronas espejo de tu cerebro cuando realizas una actividad y cuando observas a un líder ejecutarla le imitas potenciando la empatía con tus colegas y recordándote que no estás sola; automáticamente tu nivel de estrés disminuye mientras suben hormonas de la felicidad como la dopamina.

El aliciente del grupo nos ayuda no sólo a salir de esa zona de confort cuando no nos apetece entrenar, sino a confiar en otros, a centrarnos y a ser tolerante también ante la frustración: compartido el esfuerzo es más llevadero. Cuando tienes la suerte de entrenar a gente las Running Mothers lo ves a diario: ayudar a alguien a conseguir su objetivo refuerza tu autoestima y te hace  ser más competente a la hora de conseguir los tuyos.  Y es que hacer deporte en grupo tiene beneficios muy contrastados en el campo de la psicología social: potencia habilidades sociales, capacidad de sacrificio, honestidad y aprendizaje cooperativo, te permite explorar los límites, autoafirmarte y te ayuda a sentirte mejor. Actitudes que sin darnos cuenta aplicamos en otros ámbitos de la vida, por supuesto. ¡El grupo nos retroalimenta! así que aprovecha los recursos que te ofrece, sea cual sea el tuyo y descubre tu también lo que eres capaz de dar.

Os dejo un elocuente vídeo sobre el tema: https://www.youtube.com/watch?v=Xu49D-CrL_M.

Pilar, Nuria, Amparo y Pepa en la reciente Carrera contra el Cáncer.

Junma, Dani, Silvia, Vanesa, Eusebio, Ana, Manuel, Patricia, Cristina, Silvia e Inma con Javi y Marta en el Trail de Hoyo de Manzanares.

sábado, 13 de febrero de 2016

La meditación como arma secreta


En Tibet dicen que la respiración es el caballo y la mente es el jinete: el animal representa el movimiento y el viento que se agita cuando estamos preocupados por algo. Si la mente no está entrenada, el caballo salvaje nos llevará a donde quiera sin ningún control. La meditación consiste en domar al caballo: en pensar en lo que queramos cuando queramos. 

Y esto viene a cuento de la reciente lectura del libro del lama tibetano Sakyong Mipham, Running with the mind of meditation que relaciona las mentalidades de oriente y occidente para beneficio de los corredores, nos recuerda su importancia. Este señor que da charlas por todo el mundo sobre meditación, empezó a correr hace algunos años y descubrió como la práctica del ejercicio físico -y correr es su preferido- le ayudaba a meditar. Pero ¿por qué nos parece útil acercarnos a la meditación? Simplemente porque en esta vida que llevamos en la que nos sobran estímulos para hacer cualquier cosa, nos parece necesario intentar parar un poco a reflexionar y a centrarnos en menos temas para poder, tener experiencias más enriquecedoras. 

En este post que no es el primero en el que hablamos sobre la mente ( http://runningmothers.blogspot.com/2014/11/mente-sobre-cuerpo.html), quiero compartir con vosotros algunos de los puntos que me parecen más reveladores sobre los cuales reflexiono sin ánimo de resultar tediosa. Estaré encantada de conocer vuestras opiniones.

1. Siguiendo con la analogía equina, cuando terminamos de entrenar somos capaces de ver con claridad algún asunto que nos ha tenido bloqueados y es que al agotar al caballo-cuerpo, la mente cobra protagonismo. Pero ésta es una situación coyuntural porque en cuanto recuperemos la energía, la mente volverá a las andadas: es decir que habremos agotado al caballo pero el jinete-mente no está domesticado. En realidad sólo hemos entrenado el cuerpo y es que según Sakyong no podemos meditar corriendo ni correr meditando, sino que cada cosa ha de hacerse por separado para que nos beneficiemos de ambas actividades. Entrenar la mente ayuda a los atletas a mejorar su rendimiento físico para que estén centrados, no se distraigan y aprendan a controlar su cuerpo. Y mantener el cuerpo en forma corriendo les sirve a los estudiosos para meditar o pensar más sin sentir molestias físicas (sea el caso de los monjes que meditan o de los sesudos científicos por poner algunos ejemplos).
Esta concepción holística del ser humano que los asiáticos conocen desde hace miles de años, los occidentales lo aplicamos desde hace relativamente poco en la medicina o en la empresa, por ejemplo, donde los grandes departamentos de RR.HH. saben bien de los beneficios que reporta mantener a la plantilla en buena forma física.

2. Una de las cosas para mi mas reveladoras, aunque bastante obvia, que dice nuestro amigo tibetano es que los beneficios del entrenamiento físico son temporales (hay que trabajar el cuerpo de forma más o menos constante para mantenerlo en forma), mientras que el entrenamiento mental no se olvida: la meditación es como aprender a leer: perdura. Nunca me había parado a pensarlo. Y sin embargo, si había pensado en como la experiencia de los corredores maduros, es un arma que ganamos ante la juventud que nos arrolla con su fortaleza física. Y se lo repito a mis runners cuando vuelven a correr tras un parón: “no es volver a empezar, ya tienes la experiencia y sabes el camino”.

3. Para empezar a meditar el maestro nos recomienda pensar en respirar. La respiración es nuestro primer acto vital: lo hacemos unas 21.600 veces al día según los textos sobre el tema y es el acto que llena de energía nuestro cuerpo. Hacerlo de una forma sana y aprender a conocer y a controlar la respiración es el primer paso. Pensar en respirar nos lleva al momento presente, al “ic-hoc” que mencionan los psicólogos (aquí-ahora) y nos aporta clarividencia. Solemos turbarnos centrándonos excesivamente en el pasado (provoca depresión y/o arrepentimiento) o en el futuro (falsas expectativas creadas, preocupación por algo que no sabemos si sucederá y/o ansiedad). Por supuesto que hay que tener en cuenta las experiencias y las expectativas, pero es en el presente donde las llevamos a cabo. Y correr nos lleva a ese momento presente. Cuando empezamos a rodar, podemos estar repasando la lista de la compra, enfadados por algo o nerviosos por algo que va a suceder, pero a los poco minutos empezamos a dejar todo atrás y a centrarnos en lo que hacemos. Uno de los entrenamientos que más me gustan es el de los “ritmos respiratorios” (http://runningmothers.blogspot.com/2014/06/piensa-en-respirar-para-correr-mejor.html), donde nos centramos en identificar el ritmo al que respiramos según nuestra zancada: esto nos ayuda a concentrarnos en nuestro cuerpo y en como está funcionando. Es el primer paso para mejorar nuestra carrera. Los corredores novatos suelen tener una respiración muy torácica y superficial que con el entrenamiento, se hace más profunda: los músculos respiratorios se tonifican y los pulmones se expanden. Las extremidades actúan como bombas insuflando aire y energía a todo nuestro cuerpo. Centrarse en la respiración al meditar evita que divaguemos, nos agobiemos o soñemos despiertos. Es un saludable ejercicio de control mental y un valor añadido para los deportistas.